Cómo Doña Marta da esperanza a los migrantes venezolanos

Marta comenzó a brindar toda la ayuda que podía. Lo que en un principio fue un acto de generosidad y empatía acabó convirtiéndose en el eje central de su vida diaria. Lo que comenzó como un proyecto personal, financiado con sus modestos recursos, se convertiría en una fundacióncon donaciones de ONG internacionales.

Marta ofrece a los excursionistas un bocadillo y agua por la mañana. Por la tarde y por la noche, con la ayuda de voluntarios venezolanos e internacionales, proporciona una comida caliente a 70-100 personas en días ajetreados. Por la noche también consigue acoger a muchas de las mujeres y niños que recorren la ruta. Juegan tetrisCon sus cuerpos sobre las colchonetas en el piso, le dijo a openDemocracy con una sonrisa. Si se necesita más espacio, se puede encontrar más espacio en el garaje, que puede acomodar hasta 25 personas cuando se retira el automóvil.

En un principio, toda la operación de Pamplona fue informal y se llevó a cabo bajo la mirada curiosa de los vecinos, algunos de los cuales se opusieron a tales actos de solidaridad. Afirmando que tuvo un efecto negativo en la ciudad católica conservadora, pidieron la regulación de la ayuda para los viajeros. Pero Marta, una luchadora incansable con más de 25 años de experiencia como trabajadora comunitaria, logró formalizar la ayuda que ofrecía a través de la Fundación Marta Duque y canalizar la ayuda internacional.

Él dice que a pesar de que ahora hay más actores involucrados en la acción humanitaria a lo largo de la concurrida ruta de Cúcuta a Bucaramanga, todavía hay problemas.

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