Porque países más débiles como Afganistán y Venezuela siguen a merced de Occidente

El espectáculo de afganos ansiosos que se aferran a los vuelos para sacarlos de Kabul se ha convertido en el punto culminante de la salida de Occidente de Afganistán. La salida se describió como mal pensada, mal gestionada y mal ejecutada. Pero como la mirada del mundo está fijada correctamente en la crisis humanitaria en Afganistán, los tribunales del Reino Unido se han convertido en el escenario de un campo de batalla legal que testifica otro modelo de intromisión occidental en los asuntos internos de otros países.

La gente en Afganistán está luchando por un asiento en un vuelo fuera del país. (Foto: AP)

La Corte Suprema de Londres decidirá si Nicolás Maduro, presidente electo de Venezuela en mayo de 2018 (el Reino Unido y otros países describieron las elecciones como defectuosas), o Juan Guaidó, reconocido por el Reino Unido como presidente interino, deberían tener acceso a las reservas. Venezolanos estacionados en el Reino Unido. La pelea entre las juntas directivas nombradas por Maduro y las juntas directivas del Banco Central de Venezuela (BCV) nombradas por Guaidó supera los $ 1,950 millones aparcados en el Banco de Inglaterra.

Las dos juntas rivales también están involucradas en una batalla legal de 120 millones de dólares con Deutsche Bank. Para un país pequeño afectado por las sanciones, estas sumas son enormes.

Los bancos centrales de los países en desarrollo, incluida la India, depositan sus activos en instituciones como el Banco de Inglaterra y el Banco de la Reserva Federal, así como en bancos comerciales extranjeros. Al 31 de marzo de 2021, se mantienen en el extranjero 403,01 toneladas de oro pertenecientes a la India, por un valor de 1,43,582,87 millones de rupias. Los activos totales de divisas (FCA) de la India son de 39,51919,55 millones de rupias. Pero como muestra el caso venezolano, es probable que tales reservas se vean presionadas por la política exterior del país anfitrión, que en ocasiones sobresale por ser notoriamente fluida y ambigua. Y cuando la ambigüedad del gobierno entra en el ámbito del poder judicial, agrega otra capa de complejidad.

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La ambigüedad ha surgido a través de varios casos. Por ejemplo, el gobierno del Reino Unido continuó manteniendo relaciones diplomáticas con el embajador designado por Maduro y se negó a otorgar estatus diplomático al representante de Guaidó en Londres. Esto a pesar de la declaración del 4 de febrero de 2019 del entonces ministro de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, de que «el Reino Unido ahora reconoce a Juan Guaidó como presidente constitucional interino de Venezuela, hasta que se puedan celebrar elecciones presidenciales creíbles».

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